
Opiniones de la crítica
Alfredo
Corral plays at the Steinway Hall, 13 July
Por
Ray Picot (London)
Puede
que Alfredo Corral no sea un pianista particularmente conocido en el Reino
Unido, pero hizo muchos nuevos amigos durante la noche del 13 de julio, cuando
presentó un fascinante concierto de música para piano integrado en su
totalidad por obras de compositores argentinos, como parte del ILAMS Ginastera
Festival en el Steinway Hall de Londres. Su natural encanto y su actitud
sencilla y modesta no se correspondieron con la intensidad y la profundidad del
conocimiento que demostró en su actuación: una ventana al alma de la música
argentina.
Esta
noche su atención se centró en música escrita a lo largo de cinco décadas
con interesantes interconexiones, abriendo con trabajos de 1890, escritos en lo
que podría ser descrito a grandes rasgos como estilo rioplatense. Uno de los
grandes exponentes, considerado como el padre de la música nacionalista
argentina, fue Julián Aguirre. Como Grieg, estilísticamente se adaptaba mejor
a formas miniaturistas, y escribió muchas canciones y obras solistas para
piano, en las cuales el cromatismo de Chopin está siempre presente. La Huella,
animada danza, abrió el camino que naturalmente condujo a los trabajos
probablemente mas reconocidos y característicos del compositor, Los Cinco
Tristes. En las sutiles manos de Alfredo Corral estas piezas evocaron, mediante
su simple encanto y suave melancolía, un mundo perdido atemporal.
Siguió otro nombre desconocido, Celestino Piaggio, que estudió composición con Aguirre y pasó varios años en Europa, lo cual se puede apreciar en la inflexión francesa del Rondo en do sostenido menor. Una pieza extravagante e impredecible que ofreció el complemento ideal a su sentido homenaje a Julián Aguirre.
El
Malambo de Alberto Ginastera cerró la primera parte: una pieza corta con ritmos
motores obsesivos, tan típicos de este compositor. Fue interpretado con
controlada fuerza y garbo.
Pedro
Saenz fue un compositor y académico respetado, nacido en 1915, un año antes
que Ginastera, y tal como muchos de sus compatriotas, estudió primero en su
hogar y luego en Europa. Sus Variaciones sobre un Tema Original abarcan un sutil
rango de estados de ánimo dentro de su tema reflexivo y a través de su
controlado virtuosismo es una obra llamativamente efectiva, con Rachmaninov
revoloteando de fondo.
Antonio
Tauriello fue un notable director y compositor, y le dedicó la Toccata a su
maestro, Ginastera. Alfredo Corral atrapó el estado de ánimo quijotesco de la
pieza, y con el uso de la frase repetida, la llevó a una conclusión climática
efectiva.
El
programa promocionado concluyó apropiadamente con Ginastera, y de 1944, los
doce Preludios Americanos. Cada pieza tiene títulos descriptivos, y el
compositor creó una secuencia de originales pequeñas piezas que reflejan
estados de ánimo y ritmos diversos, con varios dedicados a compositores o músicos
importantes de la época, incluyendo su amigo Aaron Copland y el pionero musical
brasileño, Heitor Villa-Lobos. Alfredo Corral creó un todo cohesivo de este
ciclo de preludios a pesar de la corta duración individual de las piezas, y
contrastó sin esfuerzo sus diversos estados de ánimo. Su memorable actuación
fue recibida con entusiasmo por el público, y como si esta obra no fuera lo
suficientemente climática, Alfredo hizo aún más atrayente este caleidoscopio
argentino expandiéndolo con La Muerte del Angel de Piazzola y el Bailecito de
Carlos Guastavino.
Posteriormente
fue un placer ver como las grabaciones en CD excelentemente interpretadas por el
pianista llegaba a las manos del receptivo público.
Ray Picot
ILAMS
- London - England
Buenos Aires Herald - 17/VI/2004
Pablo
Bardin
... Esta serie de conciertos se encuadran dentro de un consistente buen standard, a juzgar por los artistas anunciados y también por el resultado de los dos que he escuchado...
... Alfredo Corral ejecutó bellamente algunas piezas de "Las Estaciones" de Tchaikovsky y realizó una interesante interpretación de los "Cuadros de una exposición" de Mussorgsky caracterizando muy bien cada uno de los distintos cuadros ...
Diario La Nación - Espectáculos -1/VI/1999
Corral, con la categoría de un gran intérprete
*****
Excelente
Fue un recital de excepcional calidad el que ofreció Alfredo Corral, sustentado sobre la base de su exquisita sensibilidad artística y su encantador sonido. Bien se sabe que cada pianista es dueño, de una manera de pulsar cada tecla, detalle imperceptible, pero que sumado a la forma de encarar el mensaje musical, provocan las variables que permiten identificar a los intérpretes.
A partir de los "Tristes", de Julián Aguirre, cuyas resonancias de temas campesinos, elaboradas con una mirada de exquisita intimidad, Corral dejó escuchar una sonoridad filigranada, envuelta en un halo matizado, distintivo de los grandes pianistas, como lo fue en todo el recital. Luego dictó una clase de buen gusto al entregar las obras de Piazzolla, jerarquizándolas aún más por su fraseo y elegante sentido del ritmo, y el ramillete de Alberto Ginastera, presentado con variada intensidad de matices, desde el tono delicado y nostálgico, hasta el del pulso enérgido de un lenguaje musical inconfundible.
El público, que colmó el auditorio frente a tanto placer auditivo, reaccionó con un cálido y ruidoso aplauso. Alfredo Corral, después de agradecer tanta efusividad y antes del intervalo, explicó "Cuadros de una exposición", de Mussorgski que ofrecería en la segunda parte. Fue una contribución de altísimo valor didáctico, al punto de que el silencio y la tensión general fueron imponentes. Cada momento de la obra, con el significado de los célebres caudros de Hartmann y la descripción musical ejemplificada en el piano, predispuso a todos para un audición más atenta.
Así fue, y la obra original para piano, llegó a cautivar no solamente porque se "veían los cuadros" en la imaginación de cada uno, sino porque Corral, con naturalidad y acertado criterio, dejó de lado la imitación de la tan difundida y espléndida versión orquestal, de Maurice Ravel.
Por primera vez desde hace mucho tiempo, esa causa de la común ejecución pianística, efectista, percutiva y grandilocuente hasta los límites de las posibilidades sonoras del piano, quedó eclipsada por una versión sobria, natural, sencilla y no por eso carente de todas las gamas sonoras desde el acariciador y tenue detalle, hasta la grandeza expansiva.
La ovación fue sostenida y vibrante como para justificar dos agregados, la danza del Molinero, de De Falla, impecable en su atmósfera española, y la hermosa y nostálgica Mazurca, Op.17, Nº4, de Chopin.
Juan Carlos Montero
... Con
respecto a la música clásica, destacamos el gran suceso del recital ofrecido
por el pianista Alfredo Corral en la ciudad de Sassari, en la sala del Museo
Bande ... Este recital ha puesto en relieve la gran competencia y habilidad
interpretativa del pianista argentino en un variado programa con música
argentina y española que incluyó en su segunda parte la Sonata Op. póstuma en
Si b Mayor de Schubert.
Periodico Pagine Otto
Eduardo Atencio
Betty Von Brunow
Se hizo
aplaudir en la traducción del Concierto K.414 de Mozart, expuesto con una
pulcra digitación que resultó apropiada para definir el espíritu mozartiano.
Silvano Pichi
Héctor Coda
... El encanto de su sonido, la articulación clara y pareja y una sensibilidad natural contribuyen a que su ejecución sea siempre música placentera ...
Juan Carlos Montero
Fue un
programa elaborado a lo grande, de aquellos que a veces los mejores pianistas
resultan indemnes, pero que, de todos modos suelen desarrollarlos como si se
tratara de una tarea tan compleja, como la de trasladar una pirámide faraónica.
Sin embargo, Alfredo Corral ofreció este programa bajo los signos de la
naturalidad, de la eficiencia y la agudeza de enfoque.
Pompeyo Camps